Charles Flynn

RECUERDOS DEL 1976

Charles Flynn

Asistente Legislativo al entonces congresista Edward Koch

En 1974, comencé a trabajar en la oficina del Congresista Edward Koch en Washington, y pronto iba descubriendo las características de la política externa del congresista. Koch era un firme defensor de los derechos humanos en todas partes, pero también era 100% anticomunista. Una vez, me dijo que odiaba a Stalin con el mismo odio que sentía para Hitler—una afirmación bastante fuerte dada la religión de Koch. Koch se opuso a la guerra en Vietnam, pero guardaba mucho recelo cuando se trataba de la influencia de Rusia Soviética en el mundo. Siempre creía que Estados Unidos solo podría prevalecer en su lucha contra la Unión Soviética a través de la defensa de los derechos humanos.

Koch me pidió encontrarle oportunidades donde los Estados Unidos como país podría defender la libertad en el mundo. Para mí, fue claro que Uruguay—con su larga tradición democrática—iba a ser el lugar ideal donde dirigirle sus esfuerzos. A través de la WOLA (Washington Office on Latin America), Koch y yo tuvimos el honor de conocer a Wilson Ferreira Aldunate, y Koch se quedó muy impresionado de su sinceridad y compromiso a la democracia. Decidió trabajar de cerca con otro congresista Don Fraser para organizar audiencias sobre el tema de la ayuda militar que enviaba EEUU a Uruguay. Y en esas audiencias, tiró preguntas bastante fuertes a los oficiales del Departamento de Estado del gobierno de Ford. Luego se apoyó con los resultados grabados de las audiencias para convencer al Subcomité de Operaciones Exteriores del Comité de Asignaciones de la Cámara Baja del Congreso a aprobar una enmienda que eliminara la ayuda militar a Uruguay. En el transcurso de los próximos meses, promovimos una fuerte campaña de base para generar cartas al Comité de Asignaciones del Senado para que ellos también apoyaran la enmienda—todo eso en contra de un cabildeo fuerte de parte del gobierno de Ford.

La importancia de todo eso se manifestó con el asesinato de Orlando Letelier en Washington, DC. Ninguno de nosotros sabríamos el alcance de la Operación Cóndor hasta muchos años después, pero Ed Koch lo descubrió 2 semanas después del asesinato cuando el entonces Director de la CÍA, George Bush (Padre) le llamó a Koch para decirle que se habían detectado ciertos comentarios en algunas fiestas de coctel en Montevideo donde algunas personas rumoreaban sobre la necesidad de "terminar con Koch." Como el asesinato de Letelier ya había ocurrido, Bush decidióoperar con un exceso de cautela y por eso decidió informar a Koch. Por supuesto la CÍA no podía proteger a Koch, y la verdad es que ni el FBI ni la policía local estaba preparado a protegerlo tampoco.

Después de terminar su conversación telefónica con Bush, Koch me llamó a su oficina y me dijo, bromeando: "¿En qué me has metido?" Pero Koch sabía que esa aparente amenaza a su vida no era nada en comparación con lo que sufría tantas personas en Uruguay y en otras partes del mundo debido a su trabajo por la libertad.

Lo que podía hacer Koch era trabajar para que la enmienda se aprobara y de hecho se aprobó en ese mismo otoño. Nunca olvidaré el día cuando Juan Raúl Ferreira vino corriendo a nuestra oficina y me saludó con un gran abrazo. Fue uno de los días más significativos y más felices de mi carrera.