Los integrantes del Consejo de la Fundación Zelmar Michelini expresan su dolor por la muerte de Felipe Michelini, hijo de Zelmar y Elisa, y uno de nuestros fundadores.
 
El 7 de abril Felipe sufrió un accidente en su casa que le provocó graves quemaduras. Tras permanecer 12 días internado en el sector de cuidados intensivos del Centro Nacional de Quemados, y a pesar del esfuerzo incansable del personal de salud de ese Centro, falleció en la mañana del domingo 19 de abril.
Felipe, quien tan sólo hace unos días era la vida misma, desbordaba de optimismo y nos animaba a todos, en su dramática lucha por la supervivencia no tuvo suerte.
    

Las restricciones para reunirse que rigen en estos tiempos inciertos de emergencia sanitaria acentuaron el dolor porque limitaron la concurrencia al cementerio, así como el abrazo de carne y hueso entre familiares y amigos para compartir el duelo.

Hoy, aunque sea por un rato, queremos que callen las lágrimas y se oigan las palabras que nos abrirán un camino para recordarlo en su valor con alegría.
Foto de Magdalena Gutiérrez

Las palabras que nos recuerdan que era un ser alegre, sensible y solidario, una persona de principios inalterables, una fuerza tenaz y tranquila que avanzaba con paso seguro, indiferente a los obstáculos, ajena al pesimismo. Un hombre de firmes convicciones aunque siempre dispuesto al diálogo y a buscar acuerdos.

Las palabras que reconocen en él a un hombre de pensamiento y acción, que consagró su vida a la defensa de los derechos humanos, una causa en la cual deja una huella profunda en el país y fuera de sus fronteras.

Las palabras que recuerdan que esa vocación estaba íntimamente vinculada a su historia personal, porque comenzó a germinar en los aciagos días de mayo de 1976, mes en el que fue asesinado Zelmar, su padre, cuando Felipe tenía 15 años.

Palabras que evocan a la persona familiera, que honraba la amistad. Palabras que ya añoran su bonhomía, su sentido del humor que no siempre se mostraba, y su regocijo por contar anécdotas. Que lo recuerdan en su gusto por andar a caballo, su afición al Carnaval y la fidelidad a Bella Vista, cuadro de fútbol del que fue hincha desde niño.

Palabras para expresar nuestro cariño y solidaridad con Matilde, su esposa, e Ignacio, su hijo. Para decirles a todos sus seres queridos, a sus amigos y compañeros, que la Fundación, huérfana de su compañía y de sus valiosos aportes, honrará su memoria, difundirá su obra y su pensamiento con la esperanza de que convoque a las nuevas generaciones.

En estos días de tristeza nos enorgullece destacar que Felipe participó activamente en el proceso de creación de la Fundación en 2008, aportando sus conocimientos sobre el funcionamiento, el ordenamiento jurídico de las fundaciones y su amplia experiencia internacional en la materia. Desde ese momento siguió de cerca nuestras iniciativas, asesorando y acompañando nuestras actividades.
 
En el año 2016, Felipe donó a la Fundación su valiosa biblioteca sobre Derechos Humanos con la única condición de que llevara el nombre de su madre, Elisa Delle Piane.
 
Resulta imposible resumir en unas pocas líneas la extensa actividad militante, jurídica, académica, política, gubernamental y diplomática de nuestro entrañable Felipe.
 
A lo largo de su trayectoria pública, ya sea desde el llano, en el parlamento, en el gobierno, en la actividad académica o en el ámbito latinoamericano e internacional, él dedicó su vida a la causa de los Derechos Humanos, a la lucha por la Verdad y la Justicia y a la reparación de las víctimas.
 
Fue militante estudiantil y político, abogado, legislador y subsecretario del Ministerio de Cultura.
 
Entre los años 2015 y 2019 integró el Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia. Impulsó el proyecto de encomendar la búsqueda de los detenidos desaparecidos a la Institución de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo. La propuesta se plasmó en la Ley Nº 19.822, promulgada en setiembre de 2019.
 
Al momento de su muerte continuaba en la presidencia de la delegación uruguaya ante la Comisión Administradora del Río de la Plata (CARP), organismo binacional en el que trabajó con empeño para realizar el dragado del canal Martín García, que culminó con éxito.

En el plano internacional era presidente del Consejo de Dirección del Fondo Fiduciario para las Víctimas de la Corte Penal Internacional. Antes había desempeñado un papel clave en el proceso de ratificación del Estatuto de Roma gracias a su intenso trabajo en el grupo Parlamentarios para la Acción Global.

La Fundación agradece los innumerables mensajes de pésame, aliento y solidaridad que se han expresado a lo largo de estos días. Pronto, lo antes posible, nos reuniremos para que Felipe reciba de todos nosotros el adiós y el homenaje que tanto se merece.
 
 
 
 
 
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